LA EVASIÓN FISCAL: Implicancia en la recaudación fiscal

Spread the love

La informalidad influye en forma negativa en la recaudación y por consiguiente en los ingresos del Estado, derivado de actos comerciales que deben generar un ingreso y que por su naturaleza no son detectados por el gobierno, limitan el abastecimiento de recursos que el Estado necesita para sus labores, así como también para el apoyo a la población más necesitada, azotada por la pobreza, el terrorismo, la inestabilidad económica del Perú, y también por la  corrupción, existente en nuestro país.

En relación al comercio informal “a medida que la ciudad fue llenándose de gente y su espacio urbano se fue informalizando, otras actividades económicas comenzaron a sufrir una evolución equivalente. Una de ellas fue el comercio, que empezó a ser realizado masivamente al margen y hasta en contra de las normas estatales nominalmente encargadas de regularlo. Surgió, así, el comercio informal  que, en lo esencial, se desarrolla en las calles -bajo la denominación común de comercio ambulatorio- y en mercados construidos específicamente para salir de las mismas.

En el caso del comercio ambulatorio, la gente comenzó a invadir la vía pública, cuyo uso es de todos, para realizar sobre ella actos de disposición y utilizarla para su operación comercial sin tener licencias, dar facturas ni pagar impuesto, aunque en algunos casos ha estado favorecida por un régimen de excepción legal.”([1])

Pero se debe tener presente que estos informales se suministran de los mismos comerciantes formales, creando una cadena de abastecimiento formal e informal para lo cual en muchos de los casos nace un negocio formal en la medida que la informalidad crece, es por ello que “por cada cuatro ambulantes que existen en las calles de la ciudad se genera un puesto de trabajo más para sus proveedores.”([2])

Dentro del comercio informal encontramos dos modalidades:

1.         EL COMERCIO AMBULATORIO, el cual abarca a los comerciantes que deambulan por las calles ofreciendo sus servicios o productos y los que expenden mercaderías o prestan servicios desde un puesto fijo, dentro del comercio ambulatorio encontramos a su vez dos clases:

1.1      El Comercio Ambulatorio Itinerante; el asume su financiación en forma particular motivo por el cual tienen que trabajar al contado, pues estos no son sujetos de créditos (salvo los financiamientos informales), no poseen trabajadores, hace su propio estudio de mercado ya que mientras ambula por las calle observa que productos se venden.

“A medida que pasa el tiempo y va adquiriendo mayor conocimiento, el ambulante empieza a delinear también un itinerario para su movimiento diario en busca de clientes. Simultáneamente va reemplazando sus manos o la pequeña caja que utilizaba para transportar sus productos, por una carretilla que le permite deambular más cómodamente, es más eficaz como medio de almacenamiento e incrementa la escala de sus operaciones.

La reiteración de un circuito de ventas hace que el ambulante empiece a identificarse con sus clientes y con otros vendedores que operan cerca suyo. Esta progresiva identificación genera una reputación que le permitirá no sólo ganar la confianza de sus clientes, sino también el crédito de sus proveedores.” ([3])

  1. El Comercio Ambulatorio con un Lugar Fijo Dentro de la Vía Pública, el cual determina ya una invasión de la ciudad, el cual ha derivado de un estudio iniciado en la etapa de ambulante, estudio que le permitió valorar el lugar de desarrollo de sus actividades, este tipo de comercio tendrá también nuevos retos, tales como los serenos municipales, la incomodidad de los vecinos y la oposición de otros ambulantes al inicio del proceso.

Pero también tiene sus ventajas una vez superada esta etapa, ya que el ambulante evaluará los ingresos extraordinarios los cuales podrían reflejarse en forma fructífera, como por ejemplo, el cobro por vender su sitio a otros ambulantes, “de la misma manera, el ambulante evaluará si es posible llegar a un arreglo para complementarse con otras personas que también desarrollan su actividad en las calles, especialmente con los transportistas, debido a que éstos producen grandes concentraciones de gente alrededor de las intersecciones de sus rutas, así como en sus paraderos iniciales o terminales. Los ambulantes ofrecen a los transportistas, atender a sus pasajeros mientras esperan, e inclusive proporcionarles a ellos mismos otros servicios como la preparación de sus alimentos.”([4])

2.         LOS MERCADOS INFORMALES, donde encontramos que las actividades se desarrollan dentro de locales construidos o invadidos por los ambulantes que desean dejar las calles.

“En lo fundamental, los ambulantes tratan de dejar la vía pública porque ésta les impone una serie de limitaciones. En la calle, los derechos especiales de dominio, a pesar de todo, no ofrecen seguridad suficiente para estimular una inversión a largo plazo que mejore la función minorista de los ambulantes porque en esos lugares no es posible suscitar expectativas racionales de propiedad.

Asimismo, los ambulantes tienen una productividad muy baja, debido a que la diversificación de bienes y servicios ofrecidos por cada uno es extremadamente reducida.”([5])

Dentro de los mercados informales tenemos:

2.1           Los Mercados y Campos Feriales, los cuales no se trata de construcciones debidamente equiparadas sino de precarios mercadillos, estos en relación a las limitaciones del Estado para construir mercados desde 1981 los municipios comenzaron a habilitar campos feriales como una manera de reubicar a los ambulantes fuera de la vía pública, es así como nace “Polvos Azules”,  “Miguel Grau”, “Las Malvinas”, “Polvos Rosados”, entre otros.

2.2           Las Organizaciones de Promoción, para este caso se juntan varias organizaciones de cuadra o vecindario y conforman asociaciones o cooperativas cuyo objeto es recabar fondos suficientes y preceder a la construcción de mercados.

En la magnitud de este problema,”la economía informal se define como el conjunto de transacciones económicas (legales o ilegales) que generan valor agregado y que no son registradas por las estadísticas oficiales del Sistema de Cuentas Nacionales.”([6])

Su pluralidad de denominaciones demuestra la importancia del fenómeno. Tal como en los Estados Unidos se la conoce como “underground on parallel economy (subterránea o paralela)”, en Fracia es la “economía noire” (economía negra), en la ex URSS era la “Tenovaja Ekonomika” (segunda economía o economía de la sombra), en Italia es la “economía somersa” (sumergida), en Inglaterra es la “black economyc” (economía negra), en Alemania es la economía de situación. Otras denominaciones son: economía oculta, doble, clandestina, contra economía, economía no oficial, economía ilegal y economía marginal, esto demuestra que la economía informal es un problema mundial que proviene de largo tiempo atrás.

La informalidad abarca todas aquellas actividades económicas en las que no se respetan las formas establecidas en la legislación vigente como, por ejemplo, no inscribirse en el Registro Único de Contribuyentes, no obtener Licencia Municipal de Funcionamiento o no presentar declaraciones juradas de impuestos cuando corresponde. 

Es por esta circunstancias, que el fondo de la informalidad no tiene que ser configurado a los contribuyentes, mas bien se debe apuntar a las actividades económicas que se realizan, en la actualidad un contribuyente puede efectuar varias actividades económicas, lo importante es que en ambas actividades tribute formalmente, ya que se presenta hoy en día el hecho, que sólo se pague impuestos por una actividad, sirviendo esta de fachada, para encubrir los ingresos secundarios.

Las normas tributarias siempre adoptan un régimen general de tratamiento del universo del contribuyente definido en cada ley impositiva y en muchos casos adicionalmente se está difundiendo el empleo de tratamientos especiales para pequeños contribuyentes o responsables.

El tratamiento común de las leyes del impuesto a la renta o a las ventas, o las normas del Código Tributario, generalmente implica la obligación de inscribirse en el Registro de Contribuyentes a los responsables u obligados al pago de cada tributo. Como estas son normas generales, no establecen criterios especiales para los obligados que pertenecen al sector informal de la economía, como por ejemplo, independientes, pequeños comerciantes, artesanos, etc. Estas normas para inscripción en el registro generalmente indican montos mínimos de ventas, capital o ingresos para estar obligado a inscribirse en el registro. Es decir, que superados los mínimos señalados en la ley o reglamento, todos los contribuyentes están obligados a inscribirse en el respectivo Registro.

Pero en realidad la mayoría de contribuyentes que pertenecen al sector informal de la economía, generalmente no se inscriben ni cumplen sus obligaciones por falta de un control efectivo por parte de la administración. Es decir, la mayor parte de los operadores económicos del sector informal no cumplen con sus obligaciones tributarias o lo hacen solo parcialmente, aunque estén obligados a hacerlo por ley.

Ello sucede generalmente con los vendedores ambulantes que abundan en la mayoría de las ciudades, con los pequeños comerciantes y artesanos que muchas veces venden sus productos en mercados especiales, con los vendedores de productos de contrabando ubicados en ciertos lugares en determinadas ciudades, con los pequeños agricultores de las economías de subsistencia agrícola, etc. esta situación se verifica en la mayoría de los países de América Latina, donde el proceso de urbanización acelerado extensamente en las últimas décadas, ha aumentado significativamente la extensión de la economía informal.

Precisamente porque los contribuyentes del sector informal y en particular los pequeños constituyen un serio problema para las administraciones tributarias, en general las leyes del impuesto sobre la renta y en particular la legislación del impuesto a las ventas han aplicado mecanismos de administración diferenciados según el tamaño de los contribuyentes, medido generalmente por el monto de ventas o ingresos, es por eso que en el Perú tenemos el Régimen Único Simplificado, que comprende a la mayoría de los pequeños empresarios de nuestro país, Creado por el Decreto Supremo Nº 057-99 -EFy modificado por el Decreto Legislativo Nº 937 en el cual se establecen diversos requisitos tales como el consumo de energía eléctrica, consumo telefónico, consumo de agua, las compras, el tipo de actividad que realiza el contribuyente entre otros, así como distintas categorías establecidas para acogerse a este Régimen y tributar de acuerdo a los ingresos, también tenemos los contribuyentes incluidos en el Régimen Especial y en algunos casos en el Régimen General, los cuales tienen obligaciones formales distintas a contribuyentes como las Personas Jurídicas o las incluidas en el Régimen General pero con un ingreso superior a las 100 Unidades Impositivas Tributarias.

Por otro lado esta el sector unidades medianas y mayores que deberían tributar según el régimen normal del respectivo impuesto y cumplir con una serie de obligaciones formales, tal como llevar determinados registros contables de compras y ventas, emitir ciertos documentos comerciales, como facturas notas de venta, explicitar o no el impuesto resultante en la factura, etc. se trata en definitiva de contribuyentes plenos del impuesto, que aunque desarrollen su actividad en el sector informal de la economía, por su tamaño deberían cumplir con sus obligaciones, como e resto de los contribuyentes normales. Sin embargo, por las especiales características de estas unidades, y en particular porque desarrollan sus operaciones en determinadas áreas, barrios o zonas rurales, no son controlados eficazmente por las Administraciones Tributarias y en la mayoría de los casos terminan pagando poco o ningún impuesto.

En el caso de estas unidades medianas y grandes del sector informal ya se del sector rural como urbano, que no generan recaudaciones tributarias, ello genera problemas de equidad porque las tasas aplicadas a los sectores que pagan en realidad deberán ser mayores para cubrir aquella falta de recaudación. Además aun cuando la economía se expande a causa de las actividades informales, crece la necesidad de servicios públicos adicionales, especialmente en los procesos de acelerada urbanización.

A Lo largo de la última década la Administración tributaria ha desarrollado una serie de acciones para combatir la informalidad, la cual por su naturaleza desleal y sin importar desde que punto de vista que se presente siempre tiene consecuencias negativas para el país, entre ellas tenemos:

  1. “Los menores ingresos que percibe el Estado limitan sus posibilidades para satisfacer las necesidades básicas de la población y/o mejorar los servicios públicos.”([7])

La reducción de ingresos tributarios y el incremento en la necesidad de gastos públicos adicionales para atención de salud, obras de salubridad, educación, vivienda económica, etc. resultante de estas actividades, agrava las dificultades de financiamiento del sector público, y en especial de los gobiernos locales que proporcionan generalmente aquellos servicios. En ciertos casos los importantes ingresos resultantes de algunas actividades informales no gravadas, provocan distorsiones en la distribución del ingreso que se desea alcanzar por la política económica en general y la política fiscal en particular.

“De otro lado, de acuerdo con un muestreo realizado en base al censo de 1985, el volumen de ventas brutas es cuantioso: 6.2 millones de dólares por semana, unos 322.2 millones de dólares al año. Por consiguiente, el valor de las ventas brutas mensuales por puesto fluctúa entre un máximo de 431 dólares, para uno de comestibles, y un mínimo de 155 dólares, para uno de servicios.

Estas ventas brutas le reportan a los ambulantes un ingreso considerable. Por cada 100 dólares de ventas, obtienen 18.30 dólares de ganancia. Sin embargo, los ingresos netos varían de acuerdo con el giro: desde 74 dólares mensuales, en el caso de la venta de accesorios personales, hasta 48, en el caso de los servicios. Esto hace que los ingresos netos per cápita derivados de la actividad equivalgan a 58 dólares mensuales y sean, por lo tanto, 38% mayores que la remuneración mínima legal vigente a la fecha de la muestra.”([8])

Se debe tener en cuenta que los “ingresos y egresos estatales se hallan en función de interdependencia. Pero a su vez se advierte que además de esa función los recursos por sí mismos, pueden ser instrumentos para que el Estado desarrolle su política intervencionista en la economía general.”([9])

Las concepciones financieras modernas consideran que el recurso no puede limitarse a asegurar la cobertura de los gastos indispensables de la administración, sino que es uno de los medios de que se vale el Estado para llevar a cabo su intervencionismo en la vida general de la nación, esto significa dejar de admitir su finalidad principal de cubrir los gastos públicos.

  • “Origina una situación de desigualdad y competencia desleal entre  actividades formales e informales ya que el costo de la formalidad no es asumido por quienes realizan actividades informales.  Por tal motivo, estos  últimos pueden reducir sus precios y competir deslealmente con quienes venden los mismos productos o prestan los mismos servicios respetando todas las obligaciones establecidas por nuestra legislación.”([10])

Una de las principales razones con las que suele justificarse la existencia de la informalidad es que el costo que requiere formalizarse, el tiempo y recursos, no está compensado con los beneficios que esta situación genera.

Se entiende que, a un menor costo, será más fácil ingresar al sector formal y participar de sus ventajas, especialmente en lo que respecta al financiamiento, las alternativas de inversión y una mayor demanda.


[1]. Hernando de Soto; “El Otro Sendero” p.63

[2]. Ibid. P.64

[3]. Ibid. P.68

[4]. Ibid. P.69

[5] Ibid. P.77

[6]. Frediani, Ramón; “El Desafío de la Economía Informal”, Boletín informativo Techint º252, Abril 1988, pp.61

[7]. Moreno, Carlos; Tributemos XXX

[8]. Hernando de Soto; “El Otro Sendero” p.65

[9]. Villegas, Héctor; “Curso de Finanzas Derecho Financiero y Tributario” p. 54

[10]. Moreno, Carlos; Tributemos XXX

Leave Comment

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *