Central nuclear

¿QUÉ ES UN PLAN DE EMERGENCIA NUCLEAR?
Durante el diseño, la construcción y la operación de una central nuclear se tienen en cuenta una serie de principios y regias técnicas, gracias a los cuales se consigue que sea mínima la probabilidad de que ocurra un fallo en la central y de que, en el improbable caso de que ello tuviera lugar, las consecuencias del accidente serían muy pequeñas. No obstante, el concepto de seguridad a ultranza obliga a considerar que, a pesar de todo, podría ocurrir un accidente grave y que deben tenerse previstas las medidas que habrían de adaptarse para disminuir las consecuencias sobre la población en el remoto caso de que se produjera el accidente. Este conjunto de medidas recibe el nombre de plan de emergencia nuclear de la central. Hay que distinguir entre dos clases de planes: plan de emergencia interior, concebido para proteger al personal de la central cuando el accidente quedase confinado dentro de la misma, sin que tuviera consecuencias sobre el exterior; plan de emergencia exterior que se aplicaría en el caso de un accidente que tuviera consecuencias en el exterior de la central, por lo que habrían de tomarse medidas para proteger a la población del entorno.
La confección del plan de emergencia interior corresponde a la entidad explotadora de la central, la cual debe proponerlo para su aprobación al Consejo de Seguridad Nuclear. En el caso de que fuera necesario aplicar el plan, su ejecución correspondería, previa comunicación al Consejo de Seguridad Nuclear, a la entidad explotadora, con la colaboración que fuera precisa del exterior.

Los planes de emergencia exterior entran dentro de los cometidos de la Protección Civil. Estos planes han de basarse en el “Plan básico de emergencia nuclear” aprobado por la O.M. del Ministerio del Interior de 29 de marzo de 1989. Esta Orden Ministerial es un documento en el que se define el contenido y organización que han de tener los planes de emergencia, así como los cometidos que corresponden en ellos a las distintas autoridades y organizaciones involucradas (Gobernador Civil, Protección Civil, Ayuntamientos, empresa explotadora, etc.). En las provincias donde hay ubicada una o más centrales nucleares ha de establecerse un plan provincial de emergencia nuclear, cuya redacción y ejecución caen bajo la competencia del Gobernador Civil.

¿LOS PLANES DE EMERGENCIA SON PRIVATIVOS DE LAS CENTRALES NUCLEARES?
Hay una gran cantidad de sucesos que son susceptibles, en determinadas circunstancias, de producir daños a un gran número de personas en la región donde se produce el suceso; unas se originan espontáneamente en la naturaleza, otros son consecuencia de acciones humanas. Como ejemplos del primer tipo podríamos citar una inundación o un terremoto; como sucesos ligados a las acciones humanas, el incendio de un almacén de productos combustibles o la rotura de una presa. Además de las medidas que deben tomarse para reducir la probabilidad de que se produzca el suceso, conviene tener previstas las medidas a adoptar para paliar sus consecuencias, caso de originarse el hecho. La definición del conjunto de estas medidas y la forma de llevarlas a la práctica, si ello fuera necesario, constituyen los llamados planes de emergencia. Sus fundamentos quedan establecidos por la Ley 2/1985, de 21 de enero, sobre protección civil; y por el Real Decreto 407/1992, de 24 de abril, donde se establece la norma básica de protección civil. En ellas se definen los planes territoriales, que se aplican en el ámbito de una Comunidad Autónoma, Provincia, Municipio, etc., y los planes especiales, que se establecen para determinados sectores de actividad, tipos de emergencia o para una actividad concreta.
Resulta, pues, que la emergencia nuclear es una más entre las emergencias consideradas por esta Ley. Con la previsión del comportamiento ante posibles catástrofes mediante la adopción de planes de emergencia, ha sucedido algo semejante a lo ocurrido con la protección del medio ambiente: aunque no son de hoy ni la contaminación ambiental ni los hechos catastróficos, la humanidad no se preocupó de tomar medidas para evitar o mitigar sus efectos hasta época muy reciente, y precisamente la industria nuclear ha sido uno de los primeros sectores que han prestado atención a estas cuestiones. La implantación de medidas de seguridad nuclear y protección radiológica ha exigido la realización de estudios ambientales y la confección de planes de emergencia. Estos estudios, efectuados en muchas ocasiones por vez primera por la industria nuclear, han conducido a que, más tarde, esta misma preocupación se extendiera a otros sectores de la población; es decir, que en el ámbito de la protección a las personas y al medio ambiente la energía nuclear ha actuado como motor de la atención que hoy se concede a estos temas.

¿QUÉ SE ENTIENDE POR COSTE DE LA ENERGÍA ELÉCTRICA?
Coste de un producto es la suma de los diferentes gastos en los que se incurre para fabricarlo y que se repercuten sobre el mismo. En el caso de las centrales eléctricas el producto es la energía eléctrica entregada a la red, que se expresa normalmente en kilovatios hora.

Para producir ésta energía eléctrica es necesario disponer, fundamentalmente, de una central generadora, de un combustible y de un personal. Por tanto, el coste de la energía eléctrica es la repercusión a cada kWh de la parte de la central que se amortizan en el proceso, del combustible consumido y de los gastos de operación y mantenimiento necesarios.

En este análisis no se suelen incluir los costes de transporte y distribución de la electricidad, las pérdidas de energía en la red y los impuestos, puesto que se considera el coste del kWh en el momento de salida de la central.

CALCULO DEL COSTE DE LA ENERGÍA ELÉCTRICA
El coste real de la electricidad producida en una central en explotación, durante un período de tiempo determinado, se calcula a partir del valor de amortización de la inversión de la central, del coste del combustible consumido, y de los gastos de operación y mantenimiento, tal y como se realiza en cualquier planificación económica.

Con el fin de disponer de elementos de juicio a la hora de realizar una planificación energética nacional, que permita, entre otros objetivos, alcanzar un abastecimiento lo más racional posible, se evalúa, también, el coste medio de la producción de energía eléctrica en futuras centrales, relacionando los costes de producción a lo largo de toda la vida de la central. Para ello, es necesario definir el período de vida de la central, las horas anuales de utilización de la misma y el coste del dinero empleado en la financiación. Estos estudios de costes pueden realizarse de forma sistemática para optimizar la explotación de una futura red eléctrica bajo diferentes hipótesis.

CALCULO DE LA INVERSIÓN DE UNA CENTRAL
En la planificación de una nueva central, inicialmente es necesario establecer el denominado coste base de la central, que es lo que costaría ésta si se construyera y pagara instantáneamente. El coste base está constituido en primer lugar por los costes directos que son: los terrenos, obra civil, montaje y equipo; y en segundo lugar, por los indirectos o inmateriales: servicios de ingeniería, inspección y dotación para contingencias durante el período de ejecución del proyecto.
Para realizar un análisis detallado, es necesario desglosar del coste base la parte que es de procedencia nacional y por tanto se paga en moneda del país donde se construye la central, y la parte del mismo que es necesario adquirir en el exterior y por lo tanto pagar en moneda extranjera con el consiguiente riesgo en las variaciones del cambio de moneda.

Una central nuclear no se construye en un instante, sino que desde que se inician las primeras etapas del diseño hasta la explotación comercial transcurre un largo período de tiempo, lo que se realiza según un determinado calendario, el cual incluye los pagos con que se irá materializando anualmente la inversión correspondiente. Para calcular la inversión total actualizada al momento de puesta en explotación de la central será necesario sumar todos los pagos parciales, previo multiplicarlos por dos factores: el primero considera la inflación; el segundo representa los costes financieros que estará devengando cada inversión parcial desde el momento del pago hasta la puesta en operación de la central.

De lo anterior se deduce que el coste total de Inversión es igual al coste base multiplicado por un cierto factor que crece cuanto mayor sea la tasa de costes financieros y cuanto mayor es el período de construcción de la central.

El coste de la inversión total dividido por la potencia nominal de la central, MWe, representa el coste de la potencia unitaria instalada. Este parámetro es de una gran importancia porque el coste de la potencia unitaria instalada no es constante para cada tipo de central, sino que depende de la potencia de la central; cuanto mayor es la potencia de ésta, menor es el coste unitario.

CÓMO SE REPERCUTE LA INVERSIÓN SOBRE EL COSTE DE LA ENERGÍA ELÉCTRICA
La inversión realizada en una central se amortiza a lo largo de su vida operativo. Además es necesario crear un fondo para financiar el desmantelamiento de la central cuando haya terminado su vida, el cual se estima como un porcentaje fijo de la inversión.

La amortización anual se calcula a partir del número de años de funcionamiento de la central y de la tasa de capitalización del dinero, suponiendo que esta amortización es uniforme a lo largo del tiempo. En el cálculo se supone que el número de horas de funcionamiento anual de la central es también constante a lo largo de su vida. Con ello resulta que la repercusión de los costes de inversión sobre el coste del kilovatio hora es directamente proporcional al coste de la potencia unitaria instalada e inversamente proporcional al número de horas de funcionamiento anual de la central.

Esto significa que las centrales nucleares, con un valor muy alto de la inversión, requieren un factor de utilización grande para ser rentables, lo que significa que estas centrales deben funcionar en base, mientras que las puntas han de cubrirse con centrales en que los costes de capital sean menores.

Hay que destacar que el valor del número de años de vida de la central se estima con un período fijo, sin que esté afectado por las horas reales de utilización de la central. A partir de la experiencia adquirida en la explotación de centrales nucleares se ha comprobado que el período de 30 años aceptado hasta ahora como duración de las mismas es demasiado corto, por lo que está en estudio el establecer un valor mucho mayor, que estaría de mayor acuerdo con sus posibilidades reales. Si estos estudios llegan a un resultado positivo, ello significaría que podrá lograrse un valor mucho menor para la repercusión de los costes de capital sobre el precio de la electricidad, puesto que la amortización se llevaría a cabo en un período mucho más largo.

CALCULO DEL COSTE DEL COMBUSTIBLE
La repercusión del combustible sobre el kilovatio hora generado, se obtienen de dividir el coste total del combustible consumido por la central durante un año de operación (coste de las materias primas energéticas, coste de los procesos de transformación, de los fletes, seguros, etc.) por la energía generada por la central durante un año de funcionamiento. Para cada tipo de central el coste del combustible por kWh generado no varía apreciablemente en función del tamaño de la central.

El coste del combustible en una central hidráulica es casi despreciable, bajo en las centrales nucleares, y muy alto en las térmicas de carbón, fuel y gas.

RENTABILIDAD DE LA ENERGÍA NUCLEAR
El coste de la energía eléctrica de origen nuclear es inferior, en todos los países de la Comunidad Europea con centrales nucleares, al generado por carbón, según un informe de la Comisión de la Comunidad; siendo estas dos formas de generación las más competitivas de todas las materias primas energéticas no renovables empleadas en la actualidad. En la figura 145 se pueden apreciar estas diferencias; es especialmente representativo el caso de Francia, país en el cual el kilovatio-hora producido con carbón es un 88 por 100 más caro que el de origen nuclear, como consecuencia de la rapidez en la construcción de centrales nucleares y de la alta utilización de las mismas. Asimismo, las estimaciones futuras del coste también son favorables a la energía nuclear en todos los países miembros de las Comunidad Europea que tienen centrales nucleares.

El Parlamento Europeo, en una Resolución de junio de 1.982, consideró que, para los países con altos consumos de energía y carentes de recursos propios de hidrocarburos, era fundamental el desarrollo de importantes programas nucleares, puesto que se reconocía el inferior coste de la electricidad generada por centrales nucleares, y se recomendaba la reelaboración del combustible irradiado, a fin de optimizar el aprovechamiento de los recursos no renovables.

Por sus ventajas económicas la energía nuclear tiene condiciones suficientes para ocupar un lugar importante dentro de una planificación energética coherente, que tenga como objetivo la diversificación de las fuentes energéticas con un mínimo coste de abastecimiento.