La ciencia de la acción motriz

En este orden de cosas, hoy en día se desarrolla cada vez más una nueva disciplina que toma como objeto la acción motriz: se trata de la praxeología motriz o ciencia de la acción motriz. Según Parlebas, el término conducta motriz, adaptado para la educación física, está excesivamente centrado sobre el individuo y no en su componente social, es necesario adecuarse a este nuevo proyecto, donde la conducta motriz es sustituida por el concepto más amplio de acción motriz, que permite analizar todas las formas de actividad física, ya sean individuales o colectivas, y ello según todos los modelos posibles, hasta los más matematizados. Una vez admitida esta apertura conceptual, la pertinencia del campo sigue siendo la misma. Las investigaciones que se han efectuado aplicando la ciencia de la acción motriz, posibilitan investigar en la Educación Física, en el Deporte, en la Recreación y en la Danza, tomando como base, como objeto de estudio, la acción motriz.

Observemos algunas consideraciones planteadas por Parlebas, sobre los últimos Juegos Olímpicos de los que se puede decir que son la «vitrina social» del deporte, donde se sabe que la ideología olímpica glorifica la solidaridad y la fraternidad universales de las relaciones entre los deportistas, y engrandece, también, la disponibilidad de los atletas frente a situaciones nuevas y cambiantes. Se encontró que los resultados registrados son enteramente contrarios a estas declaraciones de las 245 pruebas olímpicas, lo que desemboca en un verdadero enigma social. En efecto:

  • La mitad de las pruebas son de tipo psicomotor, es decir que ignoran toda comunicación motriz con los demás y valorizan el éxito individualista – Entre las pruebas sociomotrices restantes, más de la mitad favorecen el antagonismo y la relación de dominación.
  • Finalmente, cerca de un 90% de las competencias se realizan en un medio estandarizado, en un entorno físico inmovilizado con información nula.

Se han utilizado tres criterios: interacción con compañero(s) (P), interacción con adversario(s) (A) e incertidumbre de la información procedente del medio (I).

Los símbolos que tienen una raya en la parte inferior indican que el criterio correspondiente no está presente (P A I). Se obtiene un árbol dicotómico, cuyas ocho ramas distinguen categorías esenciales de prácticas motrices.

Las investigaciones científicas realizadas sobre la motricidad humana se han dado principalmente referidas al rendimiento motor, destacándose la preocupación por la eficiencia física corporal. Estos estudios son de tipo cuantitativo (el cuánto se salta, el cuánto se lanza, en qué tiempo se logra, consumo energético, etc.).

Últimamente, las investigaciones se están orientando al cómo se realizan las acciones motrices. Podemos señalar las investigaciones sobre la praxeología motriz publicadas por la Revista ApuntesN.º 32:12

Napoleón Murcia (2003)13, profesor de la Universidad de Caldas, manifiesta que «En la propuesta del grupo Contraste dirigido por Trigo (2001 op. cit.), se evidencia la tendencia hermenéutica para el estudio de la ciencia de la motricidad humana, en tanto asumen que su objeto es la corporeidad y ésta es la expresión de subjetividad, lo cual sería impropio de estudiarse desde las versiones positivistas que enfocan su visión al cuerpo y no a lo corpóreo como expresión de sentido y significado. «Si el lenguaje y el sentido son los elementos de la realidad humana, lo que se busca es la evidencia del sentido, y el dispositivo metodológico esencial es el diálogo, diálogo entre individuos, diálogo interpretado e intérprete» (Casal, citado por Trigo y Col., 10).



Los autores proponen que en tanto la motricidad humana es cultura, la cual se descubre desde la explicación de las diversas acciones, el objetivo del conocimiento no se puede plantear en términos de leyes universales sino en términos de significación, esto, atendiendo la idea entorno que las ciencias de la motricidad humana no pueden reducirse a la visión biologista o naturalista.

En esta misma línea de pensamiento, Murcia y Jaramillo (2000) han desarrollado varias investigaciones que pretenden redefinir las orientaciones reduccionistas del positivismo, en cualquiera de sus manifestaciones, y han propuesto, a partir de estos, un diseño para abordar los estudios sociales y en particular para realizar estudios en el campo de la Motricidad Humana».



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12 Revista Apuntes N. º 32. Educación Física y Deportes. Catalunya. 1993. 120 p.

– José Hernández Moreno. La praxiología motriz, ¿Ciencia de la acción motriz? Estado de la Cuestión, (pp. 5-9) F. C. F. E. Universidad de las Palmas.

– Castarlenas Llorens, Josep Lluís. Estudio de las situaciones de oposición y competición. Aplicación de los universales ludomotores a los deportes de combate: el judo, (pp.54-64). INEFC- Lleida.

– Lavega Burgués, Pere. Análisis praxeológico de los juegos tradicionales de competición y participación simultánea, (pp. 65-73). INEFC-Lleida.

– Plana Galindo, Carlos. Adaptación del análisis funcional sociomotor (de P. Parlebas) al estudio de las danzas tradicionales de palos y espadas de los monearos, análisis de la danza «La hojita del pino» (pp. 74-81). Escuela Universitaria de Formación de profesorado de EGB, Universidad de Zaragoza.

– Ruiz Sánchez, Pedro. Juegos motores e integración social de alumnos con deficiencias: aproximación socio-praxeológica, (pp. 91-96). INEFCLleida