Gestión de la vinculación social

La gestión escolar dentro del trabajo de vinculación escuela comunidad, no puede visualizar desde una perspectiva aislada de la sociedad, es por eso que, Pozner (citado por Medina, s.f., Párr.15), enuncia que: “Desde un punto de vista más ligado a la teoría organizacional, la gestión educativa es vista como un conjunto de procesos teórico-prácticos integrados horizontal y verticalmente dentro del sistema educativo, para cumplir los mandatos sociales”. Para que la escuela se vincule con la comunidad; es necesario contar también, con una gestión educativa en donde cada miembro de la comunidad educativa, sea reconocido como sujeto activo, creador de su propia acción tanto personal como profesional.

En la gestión educativa también se ve involucrada la innovación permanente, como proceso sistemático, de tal manera que pueda darse respuesta a las demandas que la sociedad le hace a la escuela. Pero al ser la escuela una institución que desea mantener un vínculo con la comunidad y hacer un trabajo comunitario con la anterior, es común que se presenten algunos conflictos de tipo organizativo, al respecto, Medina (s.f.) refiere que la gestión educativa al ser un proceso en donde se ven involucrados tanto docentes como directivos, se resuelven conflictos a través de la toma de decisiones.

Con la gestión educativa se desarrollan proyectos de equidad, calidad y pertinencia educativa que benefician al colectivo. Medina (s.f.) propone: Construir una gestión educativa donde la participación, el trabajo colegiado, la corresponsabilidad, los compromisos compartidos y la toma de decisiones, sean elementos constituyentes de todos los actores de la comunidad educativa de modo que puedan sentirse creadores de su propia acción, tanto personal como profesional, dentro de un proyecto en común que conciba a la unidad educativa en su totalidad; esto es, desde una perspectiva integral de los quehaceres y prácticas que son propias de las dimensiones: pedagógico-didáctica, organizacional, administrativa y comunitaria.

Tomando en cuenta esta propuesta, como consecuencia, se tendrá el mejoramiento en la calidad educativa al llevarse a cabo aprendizajes significativos en todos los miembros de la comunidad educativa y como consecuencia el mejoramiento de la sociedad. Este aprendizaje significativo de la comunidad educativa, deberá ser orientado a la satisfacción de sus necesidades básicas de aprendizaje, como refiere De Mello (2003, p. 23), en su documento nuevas propuestas para la gestión educativa, indica que ésta deberá estar encaminada para “generar estrategias de satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje”, lo anterior se consigue con apertura institucional, flexibilidad para adoptar soluciones alternativas y diferenciadas para el mejoramiento del aprendizaje, capacidad para coordinar iniciativa y actuación de los que trabajan en las prioridades establecidas, poder para establecer o inducir los modelos de gestión que satisfagan las prioridades del aprendizaje y, finalmente, manejo de los sistemas de evaluación y los resultados para adoptar mecanismos de compensación en cuanto a los desequilibrios regionales y las desigualdades sociales.

Retomando a De Mello (2003), es importante que la escuela realice una gestión escolar acorde con las necesidades básicas de aprendizaje de los alumnos, las cuales se derivan del contexto social, de las nuevas tecnologías de información y comunicación. Si se enfoca la atención sobre los conceptos de necesidades básicas de aprendizaje, las habilidades cognoscitivas requeridas para vivir en una sociedad cada vez más saturada de información, constituye un objetivo importante para los países en desarrollo y pueden ser una condición para la recuperación de un crecimiento económico auto sustentado y de un desarrollo social con más equidad y austeridad (Íbidem, p. 19).

El modelo de gestión de De Mello, además del concepto de necesidades básicas de aprendizaje, hace referencia a que se debe superar el modelo tradicional de planificación del aprendizaje, ya que el éxito o fracaso de los estudiantes dependerá del patrón con que se planifique el aprendizaje, este cambio del modelo tradicional a un modelo alternativo, podrá realizarse con la propuesta de las comunidades de aprendizaje.
La gestión educativa de las escuelas que buscan vincularse con la comunidad deberá basarse en la planeación sistemática (en donde se involucren tanto el personal de la escuela, como los padres de familia y los alumnos), y no en la improvisación y la discriminación, como refiere Antúnez (2004, p. 169) quien define a la gestión escolar como: El conjunto de acciones orientadas hacia la consecución de ciertos objetivos que se desarrollan en las diversas áreas de la actividad de la organización y en cuyo diseño y evaluación participan, en alguna medida, las personas encargadas de llevarlas a cabo.

Desde la perspectiva del autor, en la gestión participan todos los miembros de la comunidad educativa, cada uno hace su aporte en función de sus capacidades y competencias; tomando en cuenta también el ámbito particular en el que se desempeña (académico, administrativo, de gobierno, etc.)

Se trata entonces, de que, en el trabajo de vinculación de la escuela con la comunidad, los docentes sean conscientes de su acción al mismo tiempo que son los que protagonizan su práctica profesional y son responsables de las decisiones que se toman en la escuela.

Como consecuencia de una gestión educativa en donde existen la planeación, la distribución de tareas y responsabilidades, la organización y la coordinación, además del control y la dirección de los procesos de evaluación; se verá reflejado en lo que Antúnez (2004) expresa, que en las organizaciones que funcionan adecuadamente existe una diferenciación muy baja entre el personal directivo y las unidades de apoyo. El consenso es una herramienta útil para generar la participación de todos los miembros de la comunidad educativa incluidos los padres de familia que se sienten escuchados.

Por otra parte, “la evaluación del desempeño escolar se realiza con instrumentos elaborados internamente, los cuales desarrollan procesos de evaluación formativa y fortalece el trabajo colaborativo” (Antúnez, 2004, p. 170).