DESARROLLO DE LAS FINANZAS MODERNAS

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Estos acontecimientos enfrentaron al administrador financiero con la forma en que los inversionistas y acreedores valuaban la empresa y cómo una decisión en particular afectaba a sus valuaciones respectivas. Se idearon modelos de valuación para utilizarse en la toma de decisiones financieras.

Resulta interesante observar que muchos de los modelos de valuación de dividendos desarrollados durante la década de 1950 para la valuación de la empresa se derivaron del trabajo clásico realizado en 1938 por John Burr Williams. Fue lamentable que el efecto de este trabajo no se sintiera en las finanzas durante casi veinte años. Sin embargo, ante la preocupación por la valuación que se presentó en la década de 1950, se produjo la evaluación crítica de la estructura de capital y de la política de dividendos de la empresa en relación con la valuación en conjunto.

Los innovadores artículos publicados por Modigliani y Miller en 1958 y 1961 sobre estos temas prepararon el terreno para estudios teóricos más profundos que continúan en la actualidad. Nunca antes el pensamiento académico y profesional fue sacudido con tanta intensidad como cuando estos autores sostuvieron que, con mercados financieros suficientes y sin imperfecciones, las políticas de endeudamiento y dividendos de una empresa en realidad carecían de importancia desde el punto de vista de la valuación. Gran parte del trabajo posterior realizado sobre estos temas ha tratado de identificar las imperfecciones del mercado que podrían dar lugar a un efecto en la valuación.

El desarrollo de la teoría del portafolio y su aplicación ulterior a la administración financiera fue un acontecimiento importante en la década de 1960. Esta teoría, presentada por primera vez por Markowitz en 1952, fue después ampliada y perfeccionada en forma notable por Sharpe, Lintner, Fama y otros autores. En su parte fundamental la teoría nos explica que el riesgo de un activo individual no debe ser juzgado sobre la base de las posibles desviaciones del rendimiento que se espera, sino más bien en relación con su contribución marginal al riesgo global de un portafolio de activos.

Según el grado de correlación de este activo con los demás que componen el portafolio, el activo será más o menos riesgoso. En forma paralela a este desarrollo se efectuaron abundantes trabajos teóricos y empíricos sobre el funcionamiento de los mercados financieros. El simple hecho de que los documentos que representan pasivos y capital de una empresa son negociados en mercados que pueden ser más o menos eficientes, según las circunstancias, no fue comprendido por completo hasta que se hubo realizado gran parte del trabajo sobre la teoría del portafolio y de los mercados eficientes.

En la década de 1970, al perfeccionarse aún más el modelo de fijación de precios de los activos de capital de Sharpe para valuar los activos financieros, empezaron a aplicarse estas ideas a la administración financiera. El modelo insinuaba que parte del riesgo de la empresa no tenía importancia para los inversionistas de la empresa, ya que se podía diluir en los portafolios de las acciones en su poder. También provocó que se centrare aún más la atención sobre las imperfecciones del mercado cuando se juzgaba la selección de los activos realizada por la empresa, el financiamiento y los dividendos.

En fecha más reciente el modelo de fijación de precios de activos de capital ha sufrido ataques, en particular desde el punto de vista empírico. El modelo de fijación de precios de arbitraje, enfoque alternativo menos restringido, ha provocado mucho interés debido al menos en parte, a la valuación dependiente de factores múltiples. Sujeta a recientes pruebas empíricas, esta teoría está mejoran¬do y resulta prometedora para las finanzas corporativas.

En lo que constituyó una aportación de gran relevancia en la década de 1970, Black y Scholes formularon el modelo de fijación de precios de opciones para la evaluación relativa de los derechos financieros. La existencia de un mercado de opciones permite al inversionista establecer una posición protegida y sin riesgos comprando acciones y, al mismo tiempo, estableciendo opciones sobre las acciones. En mercados financieros eficientes el rendimiento producido por una posición de este tipo debe ser una tasa libre de riesgos. Si esto es cierto, será posible establecer fórmulas exactas para valuar distintos tipos de opciones.

A partir de esta idea básica varios teóricos han valuado valores convertibles y certificados, considerando como opciones circunstancias tales como la estructura de capital de la empresa, el deseo de los inversionistas de imponer restricciones a quienes reciben los préstamos y la característica de la opción de compra en los bonos corporativos.

La aplicación del modelo de la fijación de precios de opciones a las finanzas empresariales ha ido en aumento, haciendo que en los últimos años hayan aumentado las investigaciones en este sentido.

En la década de 1980, hemos sido testigos de grandes avances intelectuales en la valuación de las empresas en un mundo donde reina la incertidumbre. Se le ha dedicado una creciente atención al efecto que las imperfecciones del mercado tienen sobre el valor. El papel de los impuestos personales, en conexión con los impuestos de la empresa, ha sido un área que ha rendido frutos particularmente provechosos.

La información económica permite obtener una mejor comprensión del comportamiento que en el mercado tienen los documentos financieros. La noción de un mercado incompleto, donde los deseos de los inversionistas de tipos particulares de valores no se satisfacen, coloca la empresa en el papel de llevar a cabo la comercialización de tipos especiales de derechos financieros. Se está mejorando la precisión de la teoría financiera y cabe esperar que continúe esta tendencia.

Las diferencias en la información que conocen la administración, los inversionistas en valores de la empresa y otros accionistas, como clientes, proveedores y empleados, ha sido un área de fructíferas investigaciones en años recientes. Diversas decisiones financieras; emisión de valores, políticas de dividendos, inversión en activos, adquisiciones y otras formas de restructuración corporativa; se estudian en cuanto a su efecto de señalar.

En particular, la información simétrica entre la administración y los inversionistas puede dar por resultado un cambio en la valuación, que ocurre cuando una o más de las acciones anteriores son emprendidas por una empresa. Como la ad¬ministración puede desear señalar información para aumentar el precio de acciones, esto conduce a una conducta predecible.

En los años noventa, las finanzas han tenido una función vital y estratégica en las empresas. El gerente de finanzas se ha convertido en parte activa: la generación de la riqueza. Para determinar si genera riqueza debe conocerse quienes aportan el capital que la empresa requiere para tener utilidades. Esta se convierte en la base del costo de la oportunidad, con respecto al cual se juzgará el producto, la inversión y las decisiones de operación. De otra manera, el libre flujo de efectivo se regresaría a los accionistas para que ellos lo emplearan en otras oportunidades de inversión. Si esto no fuera así, la empresa entra en el juego de mercado para el control de la empresa, y ésta se convierte en su¬jeto de compra. El gerente de finanzas yuxtapone este delicado equilibrio y lo imprime a la empresa para que sirva de soporte al proceso de toma de decisiones en su totalidad. Otra realidad de los noventa, es la globalización de las finanzas. A medida que se integran los mercados financieros mundiales en forma creciente, el administrador de finanzas debe buscar el mejor precio de las fronteras nacionales y a menudo con divisas y otras barreras.

Los factores externos influyen cada día más en el administrador financiero. Varias cosas han ocurrido. Con mayor rapidez cada vez en la década de 1980, hemos presenciado la abolición de normas en la industria de los servicios financieros de Estados Unidos.

Es muy fuerte la competencia entre los provee¬dores de capital y los proveedores, de servicios financieros. Recordemos también que los últimos doce años se han caracterizado por una gran volatilidad de la inflación, las tasas de interés y los tipos de cambio de divisas. Cambios importantes en las leyes fiscales que afectan a los instrumentos financieros ocurren cada vez con más regularidad.

La incertidumbre económica mundial, los efectos periódicos en los costos de energía, los problemas de financiamiento externo, los problemas de préstamos internos debido a las operaciones altamente apalancadas de la era de los años ochenta, los excesos especulativos y los problemas éticos de ciertos negocios financieros. Todos han sido parte del panorama financiero de años recientes. La confluencia de los acontecimientos que acabamos de describir ha dado origen a muchas innovaciones financieras y a un cambio continuo en el ambiente externo donde opera una empresa. El ad¬ministrador financiero no tiene más remedio que adaptarse si quiere servir bien a su empresa.

La evolución de las finanzas ha tenido gran repercusión sobre el papel y la importancia de la administración financiera. Las finanzas han evolucionado del estudio descriptivo que eran antes; ahora incluyen análisis rigurosos y teorías normativas. Han dejado de ser un campo preocupado fundamentalmente por la obtención de fondos para abarcar la administración de activos, la asignación del capital y la valuación de la empresa en el mercado global; ya no son un campo con un interés primordial en el análisis externo de la empresa, sino que dan gran importancia a la toma de decisiones dentro de la empresa.

La principal característica de las finanzas actuales es su cambio continuo por nuevas ideas y técnicas. Hay una gran diferencia entre el papel del administrador financiero en comparación con lo que era hace veinte años y sin duda alguna con lo que será dentro de otros veinte años. Los profesores y los administra¬dores financieros tienen que acostumbrarse a aceptar el medio cambiante y superar sus retos. Para este fin tienen que comprender a la perfección el objetivo fundamental de la empresa.