EL EMPRESARIO Y LA REALIDAD NACIONAL

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El empresario es el personaje de la economía contemporánea: que no vive de la riqueza, sino vive para crear riqueza. Que no aguarda el crédito fácil sino los produce con su ahorro perseverante, que no crea innovaciones, que no espera al consumidor sino va en busca de la satisfacción de sus demandas, para crear mercado y distribuir bienestar.

En otros tiempos marginado y desconocido, ha empezado a ocupar la atención de todos, pues en sus cualidades productivas muchos países han encontrado la clave para vencer el desempleo, la crisis y el subdesarrollo. En el Perú han sido creados por estos pioneros del desarrollo mas de 180 mil empresas, entre empresas artesanales, micro empresas, pequeñas empresas, medianas y grandes, que dan empleo actualmente a más de un millón de hogares. Esto sin mencionar a los 740 mil unidades comerciales, donde se concentra el mayor número de vendedores informales, que acicateados por la crisis y el ejemplo empresarial pugnan por construir el primer peldaño de la acumulación empresarial.

Nuestro país no enfrenta quimeros, hace frente a una realidad compleja que exige respuestas y soluciones, cada día 621 nuevos peruanos buscan empleos, al año el Perú necesita dar 226 mil nuevos empleos. El estado que llegó a absorber cerca de un millón y medio de peruanos ha colapsado como ente burocrático e improductivo, los peruanos debemos crear nuevas fuentes de trabajo en la iniciativa privada, a través de una renovada cultura empresarial, que nos permita crear una vía de desarrollo consustancial a nuestras necesidades.

Antes se creía que la empresa era un complemento del desarrollo, hoy estamos convencidos que constituye su principal catalizador. Por décadas nuestros país padece una crisis económica, en medio de estos flagelos, han surgido laboriosos hombres de empresa, que a diferencia de otros países, no cuentan con alicientes crediticios o facilidades legales; no obstante, han desarrollado una perseverancia, creatividad y sacrificio, que los ha hecho dinamizadores de toda nuestra economía, en sus diversas versiones: Industrial, Comercial o Agraria.

En la vida empresarial conviven dos momentos: la competitividad y la cooperación.
Por ello, ante el crecimiento de sus responsabilidades se han fortalecido instituciones como la CONFIEP, la SIN, APEMIPE, IPAE o el CADE, que han encarado con criterio integrador el rol empresarial, al darle un contenido intrinseco al desarrollo nacional.

Indudablemente, la centralización de la industria en el Perú a las principales ciudades es contundente, para cuyo fin, basta analizar las siguientes variables: Número de establecimientos, empleo, valor agregado, inversión e índice de producción que permiten afirmar algunas conclusiones, tales como: el 85% de los establecimientos industriales están centralizados en las ciudades de Lima y Callao, mientras que el 10% se concentra en la ciudades de Arequipa, Trujillo, Piura, y Chiclayo. Luego, analizando el rango del número de empleo que tienen las empresas del país se logra determinar que el 80% de ellas son de categoría y características de pequeña y micro empresa.
Por lo tanto, sólo el restante 20% pertenecen a la categoría y características de mediana y gran empresa, pero son generadores potenciales del valor agregado e índice de producción y utilizan mayor magnitud de inversiones, siendo indispensable y fundamental su participación en la economía de la Nación.

En este sentido, a mi modo de ver, el Estado Peruano y los agentes económicos privados tiene la doble misión de iniciar el proceso de desarrollo de la pequeña y micro empresa en el ámbito nacional, dado que la sociedad actual exige la creación masiva de este tipo de empresas, que vienen hacer una fuente generadora del empleo y la producción dos pilares para propicia el desarrollo socio-económico.

Lógicamente, todo proceso de desarrollo requiere de una serie de medidas y planes estratégicos que conlleven al uso racional de recursos, que con la participación activa del sector privado y el Estado se puede propiciar la creación masiva de la pequeña y micro empresas créditos blandos con intereses bajos, contando con el aval del Estado para aquellos proyectos sociales. Asimismo, es necesario coordinar con los organismos internacionales para reestructurar los convenios de cooperación técnica o financiera, a fin de promover y materializar los proyectos sociales de largo plazo que conllevan al desarrollo de la infraestructura básica y a la solución de la extrema pobreza.

Es obvio, que los organismos internacionales y los gobiernos de países desarrollados para brindar a plenitud, requiere como contrapartida del gobierno receptor o de las empresas privadas, que cuenten con sus respectivos “Planes de Desarrollo Estratégico”, los cuales contengan y reflejen los programas y proyectos de inversión que requieren de recursos de cooperación técnica internacional para la oportuna ejecución de proyectos de índole social.

En la práctica, para poder dinamizar el proyecto de desarrollo económico y social de países en vías de desarrollo como el nuestro, se requieren de lineamientos de política económica que propicie y fomente la inversión productiva y la producción en serie, siendo necesario para ello actualizar los instrumentos de gestión como: Planeación estratégica, desarrollo de proyectos, criterios de inversión, financiamiento de créditos blandos, mercado externo creciente, creación masiva de empleo, fomento de la pequeña y micro empresa, convenio de gobierno a gobierno, cooperación técnica o financiera internacional, etc.

Por otro lado, se requiere de la participación activa del sector privado y apoyo logístico del gobierno para formular el plan estratégico y la cartera de proyectos de inversión de nivel de perfiles y estudios de pre-factibilidad o factibilidad, para iniciar o coordinar el financiamiento de créditos con los bancos comerciales e instituciones financieras afines, tanto para la inversión fija o el capital de operación.

Por último, dicho proceso debe ser reforzado con programas de inversión pública de servicios básicos, tales como: colegios técnicos, institutos tecnológicos, postas médicas, carreteras, puentes, electricidad, canales de irrigación, etc. Asimismo, se requieren de la participación activa de los investigadores, profesionales y técnicos de las distintas especialidades, para definir las diferentes alternativas de inversiones de los órganos operativos y administrativos.