Son un conjunto de habilidades no-cognitivas esenciales para aprender y desempeñarse exitosamente en el trabajo, Estas habilidades son llamadas también del “saber ser”, es decir cómo debe ser una persona, qué habilidades debe poseer para desarrollar actividades y para relacionarse con los demás. El concepto de habilidades blandas está relacionado a un cambio de paradigma de las nociones tradicionales de las profesiones sanitarias de normas internalizadas y estándares implícitos hacia una cultura de auditorías, transparencia y auto – vigilancia. Es así como las habilidades blandas pueden concebirse como catalizadoras para mejorar la competencia personal y el rendimiento en equipos y entornos multidisciplinarios. Estas destrezas contribuyen a la consecución de objetivos organizacionales como la innovación, la colaboración, la productividad, el crecimiento, la sostenibilidad y la resiliencia. Asimismo, estudios relacionados en una revisión sistemática han sugerido que hay un potencial en las habilidades blandas para determinar la mejora de la Seguridad del Paciente, la satisfacción global del sujeto objeto de cuidado y los desenlaces clínicos positivos independientemente de las habilidades técnicas de los trabajadores del área de la salud. Por estos motivos, se ha hecho hincapié en la necesidad de incluir el desarrollo de habilidades técnicas y no técnicas en la formación académica de los futuros profesionales sanitarios (21). Las habilidades blandas o no técnicas se han definido como aquellas relacionadas con aptitudes cognitivas (toma de decisiones y conciencia situacional) e interpersonales (comunicación, trabajo en equipo y liderazgo) que sustenta las habilidades duras o técnicas y se consideran particularmente importantes para prevenir la ocurrencia de fallas humanas. Existen diversas habilidades blandas, las mismas que son respuestas a competencias que están ligadas a la inteligencia emocional de cada individuo, pues es la inteligencia emocional la que determina la capacidad potencial de que disponen las personas para aprender las habilidades prácticas que están basadas en uno de los siguientes cinco elementos compositivos: Autocontrol o autorregulación, Conocimiento de uno mismo, Motivación, Empatía y Habilidades sociales. (22)
Por otro lado la labor de los enfermeros es señalada por los usuarios como un factor indispensable para calificar el nivel de satisfacción. Además, los atributos que caracterizan la labor de los enfermeros y que influyen en esta calificación no se hayan asociados principalmente a competencias técnicas de los enfermeros, sino que más bien a competencias blandas, entre ellas, la comunicación, la confianza, la escucha activa, la cordialidad, la amabilidad y el trato tierno acompañado de una sonrisa. De esta revisión surge la calidez como la competencia más relevante que trasciende a las otras mencionadas, siendo el atributo diferenciador de la atención prestada desde la perspectiva del usuario.
Ética laboral
El comportamiento ético de la práctica profesional del enfermero se ha reconocido como fundamental debido a las implicaciones que tiene en las diferentes relaciones que se generan en esta práctica (enfermero-médico, enfermero-enfermero, enfermero-paciente). Desde el punto de vista filosófico, la ética comprende asumir la normatividad moral que cada sociedad exige en base a los fundamentos dados por una teoría. En este orden de ideas, la práctica profesional del enfermero fundamenta su práctica en los principios éticos y morales que exige esta actividad entendiendo que se deben respetar los derechos fundamentales del paciente y los principios y valores que demanda la práctica que en esencia se centra en el paciente (23).
En lo referente a la ética del cuidado es entender que resulta ser la base fundamental de la profesión de enfermería y que se reconoce desde el año 1978 cuando Lawrence Kohlberg, realizó su investigación acerca del desarrollo moral con la finalidad de comprobar si, al igual que en el desarrollo cognitivo desarrollado en aquella época por el psicólogo Jean Piaget, el desarrollo moral era secuencial (24).
Si bien estos estudios sentaron la base de la ética del cuidado, es una teoría que fue refutada años más tardes por Gilligan quien incluyó en sus estudios a las mujeres que habían sido excluidas en las investigaciones iniciales de Lawrence y Piaget y que reveló información relevante en la materia de la ética del cuidado. Entre sus aportes más importantes destaca la de entender la ética del cuidado como la responsabilidad social, desde la que se plantea la búsqueda del bienestar de las personas que pueden verse afectadas por las decisiones morales (25).
En relación a los fundamentos de la ética del cuidado enuncia cinco ejes que son: el ser relacional que identifica a la interdependencia que existe en la vida entre unos y otros, donde las relaciones permiten sobrevivir y autorrealizarse; el enfoque sensitivo al contexto, que identifica las necesidades de la persona a partir de la constante observación del otro y su entorno; la diferenciación entre cuidado y preocupación, que implica, por un lado atender a las personas que requieren de cuidado y por el otro estar dispuestos a atender a aquellas con las que no se comparten ningún tipo de vínculos relacionales; la prioridad del sentir sobre el razonar, que constituye un factor fundamental en la ética del cuidado y que le diferencia de otros modelos la manera en que se gestionen y prioricen los sentimientos y afectos. Finalmente, la opción por los dilemas reales sobre los dilemas hipotéticos que exige establecer una diferenciación entre las resoluciones reales sin dejar equipararlos con casos hipotéticos (26).
Empatía
La interrelación entre el paciente y la enfermera constituye un elemento fundamental en el cuidado que se brinda a las personas. Sin embargo, el avance tecnológico ha llevado a que se presente un distanciamiento en la interacción con el paciente, lo cual genera la percepción de que dichos profesionales se han “desligado” de la atención del mismo. La empatía podría constituirse en un factor que puede contribuir positivamente a “reconstruir” la relación entre ambos.
La empatía puede definirse como la capacidad del profesional clínico de comprender la experiencia personal de los pacientes sin vincularse con ellos, entendiendo esta desvinculación como un sentido de distanciamiento o nivel apropiado de desapego de la emoción del usuario del servicio de salud (27).
Actitud
Floyd Allport define la actitud como “un estado de disposición mental y neurológica organizado mediante la experiencia, esto ejerce un influjo dinámico-directivo sobre las respuestas que un individuo da a todos los objetos y situaciones en la que se encuentra relacionado” (28).
La actitud de la enfermera frente al paciente es dispensable y una formación sobre la actitud frente a pacientes terminales para aquellos profesionales de enfermería que laboran en áreas críticas. Entre las funciones más destacadas e ineludibles de la actitud que desarrollan las personas en la vida diaria, pueden ser: Captar adecuadamente el mundo que nos rodea, involucrar a la persona en un mundo complejo, amparar la autoestima del individuo y expresar a través de la autoestima los valores fundamentales de una persona.
Es importante mencionar que para Florencia Nightingale además de la compasión como una esencia primordial de la profesión, menciona lo siguiente: “…es fundamental la observación y la experiencia para desarrollar un cuidado de calidad al paciente…” (29).
Comunicación
Las habilidades de comunicación se han descrito como la capacidad más importante para un profesional de la salud según Moudatsou y colaboradores (27)
La comunicación asertiva requiere una serie de elementos tales como la presentación clara y concisa de información, la escucha activa y el manejo del lenguaje verbal y no verbal. El trabajo en equipo en la atención de enfermería contribuye directamente a una comunicación más eficaz. Las enfermeras se comunican entre sí para comparar notas generales, discutir información nueva sobre el estado de salud modificado de un paciente y anotar los cambios realizados en el plan de atención médica del paciente, como recetas, cambios en la dieta o cirugías planificadas. (32)
La atención de enfermería también implica la comunicación con otros profesionales de la salud, incluidos médicos, logopedas o terapeutas respiratorios. Trabajar en equipo implica compartir conocimientos, observaciones e inquietudes con los proveedores médicos pertinentes para realizar ajustes en la atención al paciente.
Fuentes de información
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